Al final hay película

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Crítica de Coyote vs. Acme, la nueva película de los Looney Tunes que Warner Bros. quiso esconder y no estrenar, pero que es buena.

Coyote vs. Acme, una película que se ha librado de sufrir el mismo destino que Batgirl y Scoob! Holiday Haunt a manos de Warner Bros.


Coyote vs. Acme ha conseguido ver la luz en unas circunstancias rarísimas, porque la película estaba terminada y lista para estrenarse en cines en 2023.

Pero Warner Bros., envuelto en una severa crisis financiera y con nuevo CEO decidió que le convenía más reclamar una pérdida fiscal de varios millones de dólares y enterrar el proyecto.

Desde entonces Coyote vs. Acme ha estado dando tumbos, acaparando titulares, con Warner Bros. viendo si la vendía a otra distribuidora o si se deshacía de ella sin reparos, al igual que ocurrió con las películas de Batgirl o Scoob! Holiday Haunt. Por suerte, Ketchup Entertainment acabó llegando al rescate.

Pero en esas idas y venidas de Warner Bros., todo el mundo se enfadó, por un lado el equipo que había trabajado en la película lamentaba que no la pudiera ver el público, el público lamentaba no poder verla. 

El caso es que la gente que sí había tenido la oportunidad de hacerlo decía que era buena, negando que se hubiera desestimado por falta de calidad. Y tenían razón.

Coyote vs. Acme es de las mejores películas de los Looney Tunes, es una película entretenida, ágil, con humor, que nos devuelve a la magia de los largometrajes de imagen real en los que se introducen personajes y elementos hechos con animación.

Sin ser ninguna revolución, sí que consigue estar por encima del último intento de los Looney Tunes por protagonizar un filme de estas características, y es que Space Jam: Nuevas leyendas (2021) ponía el listón muy bajo, prestando toda su atención a su condición de secuela y producto Warner lleno de cameos.

En cambio, Coyote vs. Acme apuesta por una historia original, con una creativa premisa basada en un artículo ficticio publicado por The New Yorker en 1990 que decía "Wile E. Coyote lleva toda la vida intentando dar caza al Correcaminos valiéndose de productos marca ACME, que siempre han terminado dando resultados nefastos" para el depredador.

Pero el problema no es que él sea un inútil -que también-, es que los productos de ACME están defectuosos. Y hay un buen motivo detrás que empezamos a descubrir después de que Coyote decida demandar a la empresa liderada por Buddy Crane -John Cena- con ayuda del abogado Kevin Avery -Will Forte-.

Así, la cinta se plantea como una película de juicios, con un tono un poco más adulto de lo habitual, al que acompaña un apartado visual menos colorido que las animaciones originales y que podrían hacerla menos atractiva de primeras para un público más joven.

Sin embargo, la estructura y los personajes se mantienen simples, con unos buenos muy buenos y unos malos muy malos, mientras a la historia del Coyote y el Correcaminos se le imbuye una capa extra de profundidad para hacer más redondos a estos iconos de los Looney Tunes.

La comedia marca de la casa sigue latente en cada escena, sin originar dinámicas inéditas pero ofreciendo una diversión que es puro slapstick y nunca pasa de moda, con caídas, bombas, tortazos.

Todo ello salpicado por la presencia del abundante plantel de los Looney Tunes, que se dejan caer por los 102 minutos de metraje de la cinta como guiños, pero sin perder el foco de su auténtico protagonista, un Coyote mudo que se tiene que valer de carteles y gestos para comunicarse, añadiéndole un extra de carisma al conjunto.

Si Coyote vs. Acme hubiera llegado a los cines cuando estaba previsto, lo habría hecho en un momento en el que la mezcla del live action con la animación estilo 2D parecía estar resurgiendo, pues venía precedida por Tom y Jerry de 2021 y Chip y Chop: Los guardianes rescatadores en 2022.

En cambio, lo ha hecho ahora, cuando se ha apagado la fiebre, y con una virtud que se ha convertido en su mayor carencia. Salvo algunas escenas en las que se ha implementado una animación 2D tradicional, casi toda la película está protagonizada por Looney Tunes hechos con CGI.

Si bien la integración de los personajes está lograda en la iluminación, en las interacciones con las personas de carne y hueso, su acabado cel shading no está del todo conseguido en su intento por remedar los dibujos cartoon, con cierta rigidez en los modelos, algunas sombras extrañas.

Al tiempo que nos encontramos con la inevitable pérdida del encanto que le habría conferido a la película un auténtico regreso a los orígenes, pudiendo haber adoptado la estética de Looney Tunes de 2003 que tan bien ha envejecido en su apuesta visual con ilustraciones bidimensionales bien implementadas.

Claro que, viendo el percal en el que se coció esta película, poco me sorprendería pensar que no estuviera sentenciada desde sus orígenes, y está claro que los presupuestos y los plazos ajustados nunca son buenos aliados de un producto pulido.

La película no estuvo al borde del abismo porque fuera mala, lo estuvo porque Warner Bros. decidió pensar en el dinero por encima del esfuerzo y talento que había detrás de su propio proyecto y gente a cargo.

Warner Bros. la cagó al marear tanto a todo el mundo con Coyote vs. Acme, una producción que estaba a la altura de cualquier otra pero a la que despreció porque se estaba mirando su propio ombligo financiero, dejando el arte de lado.

La cantidad de cosas buenas que nos estaremos perdiendo porque alguien haya dejado de pensar en lo que de verdad importa para un estudio de cine que es el 7º Arte, y no los números fríos de un excel.

Coyote vs. Acme se estrena en los cines estadounidense a finales de agosto, y en Latinoamérica llega a mediados de Septiembre.

Por Hobboy Consolas - Henneo Magazines España

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