El INCAA sin rumbo

La Oportunidad Perdida.




La industria cinematográfica comenzó el año con renovada expectativa cuando Luis Puenzo asumió la presidencia del INCAA en diciembre de 2019 y planteó dos importantes ejes de su gestión: la reforma o actualización de la Ley de Cine, y la incorporación de los gravámenes de las nuevas plataformas y tecnologías de exhibición al Fondo de Fomento Audiovisual. Este mensaje generó en muchos la esperanza de un liderazgo que impulsara al cine argentino a atravesar con éxito y buena salud la encrucijada que plantea a la industria la era del streaming y la revolución de los contenidos.

Puenzo fue, como se sabe, activista y promotor de la Ley de Cine sancionada en 1994 que era, en aquel momento, una ley de avanzada y una conquista para la industria. Sin embargo, la situación en 2020 es muy diferente que la de entonces: cambiaron los modos de producción, se incorporaron nuevos jugadores en el marco audiovisual –como las plataformas, apps, telefónicas - y se modificaron las ventanas y los medios de distribución y exhibición. Estos cambios son determinantes en el volumen del negocio y la oportunidad que generan.

El nuevo INCAA debía demostrar que estaba a la altura de las necesidades de la industria, tanto en términos de gestión del Instituto como en la articulación política con otros sectores del Estado, sindicatos y productores, para convertir a la Argentina en un escenario atractivo para la gigantesca inversión que vienen realizando las plataformas internacionales en nuestra región.

Pero, cuando el INCAA se aisla, cuando por soberbia o ignorancia no articula su política con la del resto del Estado, siempre son el cine argentino, sus trabajadores y espectadores los que se ven perjudicados.

Las artes audiovisuales se encuentran en vías de expansión y transversalidad siendo parte natural de las agendas de contenidos de educación, género, cultura, comunicaciones, industria, medio ambiente … de los diversos actores del sector público.

Es desde esta visión que actualmente el Gobierno Nacional trabaja en un plan estratégico de reactivación y dinamización de esta industria , y lo articula desde distintos organismos estatales: el Ministerio de Cultura, el Ministerio de Educación, el Ministerio de Desarrollo Productivo, el Ministerio del Interior, el Ministerio de las Mujeres, Género y Diversidad, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenido, la Secretaría de Medios y Comunicación Pública, el ENACOM, entre otros. Todos actores del sector público que están involucrados en la creación y gestión de contenidos, actividad que no realizaban en los años previos a la sanción de la Ley de Cine de 1994. Estos sectores trabajan en conjunto, y generarán –ya lo están haciendo- la nueva política de estado respecto a los contenidos audiovisuales. Lo hacen con políticas de incentivos, fondos fiduciarios y acuerdos con productores, sindicatos y todos los sectores del ámbito privado involucrados en la actividad audiovisual.

Resulta inexplicable que las autoridades del INCAA hayan perdido la visión estratégica que conlleva al trabajo conjunto y transversal y no se hayan sentado a la mesa que debate cómo hacer crecer la actividad audiovisual. Es una oportunidad perdida en un trabajo "mancomunado ", término cuyo significado es "manos comunes o conjuntas aludiendo a lo que se hace de modo co-participativo en vistas a un fin único".

Sin incorporarse a esta mesa de trabajo articulada, el INCAA se auto-aisla y se limita a la producción de cine histórica y tradicional, que será un segmento cada vez menor del total de la producción audiovisual. Las productoras generarán y producirán los nuevos contenidos audiovisuales en nuevos acuerdos en expansión, mientras el INCAA por decisión de las actuales autoridades quedará debilitado y marginado por no haberse adaptado a los tiempos actuales.

Es importante la reflexión permanente y actualizada sobre la visión estratégica del sector audiovisual que se construirá desde ahora. El mundo está en constante cambio y transformación, y nuestras banderas no pueden ser las mismas que las de hace 25 años.

No serán la economía, ni la pandemia, ni la emergencia, las responsables del destino de la industria audiovisual sino la gestión actual y las decisiones de hoy.

Fuente: Fernando Sokolowicz de Aleph Cine para Infobae

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